El por qué de no utilizar recompensas con los niños

¿Como estás?

Yo como sabes, saliendo de un fin de semana maravilloso, en el que he impartido varios talleres para familias, en los que hemos compartido mucho.

En ese charlar con unos y con otros me han preguntado, durante estos días, el motivo por el qué opinaba que las recompensas con los niños no son una opción y hoy te quiero explicar por aquí mis argumentos.

Para empezar, he de decirte que:

Todo lo que hagamos en la primera infancia de nuestros peques germinará en ellos como una semilla que años más tarde comenzará a salir a la luz.

Por este motivo, esta fase inicial tiene tanta importancia en nuestros niños y de ahí me surge la necesidad de hacer tanto hincapié en mostrarles herramientas respetuosas, que puedan convertir en su vida adulta como habilidades de vida.

Si nuestro propósito es educar niños con cualidades basadas en el respeto, la cooperación, la amabilidad, la tolerancia , la empatía, la autonomía…debemos ser nosotros, en nuestros hogares, los gimnasios en los que conozcan y entrenen dichas cualidades.

Y ojo, en ningún momento estoy diciendo que eso tenga que ser acompañado de la ausencia de límites, si no de límites  puestos desde el respeto, la amabilidad y la firmeza, no desde el grito, el chantaje y la amenaza.

¿Por qué utilizar cuadros de recompensa no es bueno a largo plazo?

  1. Porque a no ser que el adulto vaya subiendo la cantidad de recompensas, los niños pierden el interés en hacer las cosas y además se vuelven sumamente materialistas. 
  2. Porque utilizando recompensas llevamos su motivación al hecho de conseguir algo ( motivación externa ) y por tanto, si no hay algo que conseguir,  en poco tiempo llegarán a preguntarse ¿para qué voy a hacerlo?.
  3. Porque se centran en el objetivo a conseguir ( la recompensa ) y no en el beneficio de hacerlo, ya que les ponemos el foco en el fin y no en la importancia de lo que han de hacer.
  4. Porque hacen las cosas para recibir la aprobación ( recompensa ) o rechazo ( castigo ) de alguien,  llevando su autoestima a depender de la valoración externa del adulto.
  5. Porque pierden autonomía, ya que no hacen las cosas a no ser que alguien se lo diga.

¿Y si en vez de recompensar, animamos, acompañamos y motivamos a nuestros niños?

Te propongo Educar en Positivo, ¿te animas?

Para cualquier cuestión me puedes escribir a info@patriciacoach.com estaré encantada de acompañarte a educar en positivo.

Un Abrazo

Patricia Coach

 

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