Cooperar Vs Obedecer

¿Cómo estás?

Hoy vengo a contarte algo que me lleva rondando un tiempo y es sobre la diferencia entre Colaborar y Obedecer.

El otro día, estando en casa, las pequeñas limpiaron los platos de la comida porque el lavavajillas estaba puesto y no queríamos dejar todo lo que habíamos utilizado los 5 en el fregadero, así que les pedimos que, por favor, nos ayudaran a limpiar y que decidieran quien limpiaría y quien enjuagaría.

Algo que podría haber sido dicho desde una obligación lo pedimos como ayuda y la respuesta de ellas fue la de colaborar sin ningún tipo de queja.

Reflexionando, me doy cuenta que:

muchas veces no es que nuestros hijos no colaboren, es que o no les damos las opciones para que lo hagan, o ni siquiera les dejamos porque nos les vemos capaces, porque creemos que será peor porque la liaran, porque tardaran más tiempo que si lo hacemos nosotros…

Lo que no nos damos cuenta es que todos los seres humanos nacemos de manera innata con las ganas de colaborar ( recuerda cuando tu hijo tenía 2 años y quería hacer todo el solito o quería ayudarte a cocinar, a recoger…), es un acto natural porque eso nos hace sentir que pertenecemos y por tanto, nos hace sentir importantes y queridos.

Así que mi invitación es que les «entrenemos» en esto de cooperar, les dejemos que nos ayuden, para que así cuando sean adolescentes no tengamos que ir detrás de ellos  pidiendo que colaboren.

Seguro que has oido en muchísimas ocasiones adultos que dicen a sus hijos: ¡Tienes que obedecer!, ¡ Tienes que hacer lo que yo digo!.

No te voy a negar que para mi también es desesperante cuando mi hija no hace lo que yo le digo y más si es un día en el que vamos con prisas y quien manda es el reloj, pero aunque en esos momentos lo que quiero es que haga las cosas sin rechistar a la larga pienso si eso es bueno para ella.

Y ahí creo que está el quid de la cuestión, nos centramos en lo que está ocurriendo en este momento y no visualizamos lo que queremos que ocurra en el futuro y es que estoy segura que más que el que tus hijos obedezcan a la primera, sin cuestionarse si deben hacerlo o no, preferirías que reflexionaran sobre si lo que se les pide es adecuado para ellos o no.

Sé que ahora que son pequeños el que te digan que no, el que no quieran hacer determinadas cosas nos pone a veces de los nervios, pero piensa que eso significa que tu hijo tiene personalidad, que antes de hacer nada piensa si quiere hacerlo o no y eso aunque ahora sea difícil para nosotros, para ellos será maravilloso en el futuro.

¿Cuantas veces te has visto obedeciendo a algo porque sí, porque te lo dice tu jefe, tu pareja, un amigo, un familiar, sin plantearte si es adecuado para ti o si quieres hacerlo?

Y es que ahí es donde quiero llegar, los que nacimos en la obediencia ( en mi caso tuve la suerte de que me explicaran mucho las cosas de por qué debía hacer tal o cual cosa ) en muchos momentos de nuestra vida, de adultos,  nos vemos «obligados» a hacer cosas que no queremos hacer, nos cuesta decir que no, damos prioridad a agradar al otro, en vez de a nosotros mismos y es que mucho de lo que aprendimos de pequeños, como que un niño bueno es el que obedece, que no hay que rechistar, que hay que hacer lo que nos digan, luego lleva a adultos que se someten sin más y que se creen que no tienen elección a la hora de hacer determinadas cosas.

Así que, ¿qué te parecería si en vez de decirles a nuestros hijos que obedezcan, les decimos que colaboren?

Además, de manera natural, cuando nos dan una orden nuestro cerebro responde desde el ataque o la defensa y es que a nadie nos gusta que nos ordenen y nos digan lo que tenemos que hacer sin más.

Piénsalo por un momento y llévalo a tu vida, qué prefieres, que tu jefe confíe en que sabrás hacerlo de la mejor manera posible porque te ve capaz de solucionar y de realizar tus funciones o que te pida las cosas sin rechistar porque él es el jefe.

Mi propuesta, aunque sé que cuesta, para que:

Nuestros hijos colaboren en vez de que obedezcan  es:

  1. Anticiparles  las cosas, si les explicamos el por qué les pedimos que hagan tal cosa es más probable que quieran colaborar que si se lo exigimos.
  2. Darles a nuestros hijos opciones, no emplear el poder sobre ellos simplemente porque somos mayores que ellos, porque si lo hacemos es lo que aprenderán y ejercerán su «poder» con sus hermanos pequeños o con niños que tengan menos años que ellos.
  3. Pedirles ayuda, si se sienten útiles por contribuir es bastante más probable que quieran participar en aquellas cosas que les pedimos y que además se sientan partícipes dentro de la familia.

Y recuerda:

no se trata de irnos a la sobreprotección y a la permisividad, consiste en marcar límites desde la firmeza y la amabilidad, no desde el poder.

Espero que te sirvan de algo mis propuestas y procura poner el foco en lo que te gustaría que fueran tus hijos el día de mañana y no sólo en lo que son hoy. 

Y tú, ¿prefieres que tus hijos obedezcan o que colaboren?

Si quieres, puedes contar con mi asesoramiento familiar, personalizado, para llevar todas estas pautas a tu hogar, sólo tienes que escribirme a info@patriciacoach.com y solicitar tu primera cita.

Te espero al otro lado 😉

Un Abrazo

Patricia Coach

 

Comments

  1. Raquel

    Normalmente me encanta leerte pero es que lo que has escrito hoy es algo que llevo tiempo intentando explicar a la gente de mi alrededor y nunca encuentro las palabras adecuadas para que no se piensen que estoy hablando del típico «dejar que hagan lo que les dé la gana».
    Así que muchas gracias por explicar de forma tan clara y completa algo tan importante. Como persona que sí ha sido criada en la obediencia sé perfectamente las consecuencias a largo plazo de esforzarte en encajar con el «rol de niña buena».
    Además es que no hay que tener miedo porque los niños quieren colaborar sólo necesitan saber cómo y que no interrumpas una actividad que sea importante para ellos. Mi hijo tiene casi tres años y recoge el 90% de las veces que se lo pido y me ayuda con otras tareas, nos está costando el tema cocina porque a mí no me gusta cocinar y se me junta ese estrés con el de involucrarlo a él pero por lo demás se convive mejor de esta forma.

    1. admin

      Me alegro, Raquel, que te hayan servido mis palabras.
      No es fácil explicar conceptos que están tan interiorizados en la sociedad como buenos, la idea con mis artículos es invitar a la reflexión y mostrar la importancia a futuro del trato que le damos a los niños en su primera infancia.
      Gracias, como siempre, por compartir tus experiencias con tu peque.
      Te mando un fuerte abrazo!

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