Qué hacer para que tu hijo se adapte a la llegada de un hermanito

Vuelvo después de este pequeño parón para dar respuesta a algunas de las consultas que me vais solicitando por correo electrónico.

Muchas gracias por vuestro apoyo y  por dejarme entrar en vuestros hogares, como siempre espero poder daros algo de luz en vuestros momentos de tormenta y como sé que el tema de la llegada de un nuevo miembro en la familia es muy recurrente, hoy vengo a contaros una historia, de la que os invito a reflexionar:

“Sara tiene 4 años de edad, ella ha sido la única niña en su familia hasta ahora. Sus padres, abuelos, tíos, profesores,  la quieren y están contentos con su evolución y desempeño tanto en casa como en el colegio. Todos se sienten orgullosos de ella.

Un día Sara recibe el “Gran Regalo”, ha nacido su hermanito Hugo.

Sara, observa, que con su llegada empiezan a venir visitas con regalos para el bebé, sus abuelos y tíos también quieren verle, todos se acercan para hablarle con un tono especial, todos quieren tenerle en brazos y hacerle carantoñas, todos le prestan atención a él y no tanto a ella.

Percibe que sus padres ya no pueden jugar con ella porque están muy ocupados atendiendo al pequeño, ya que éste no sabe hacer nada solo, mamá le tiene constantemente en brazos para poder darle el pecho o el biberón  y papá se encarga de bañarle y cambiarle el pañal mientras mamá descansa.

Todas las conversaciones desde su llegada giran en torno a su hermano: “mira como mama, mira que pies tan pequeñitos, se parece a su papá, es tannnn bonito…”. Todo el mundo tiene una mirada, una palabra o un gesto bonito hacia él.

Sara interpreta  que todos quieren más a su hermanito y empieza a creer que, para sentirse importante debe llamar la atención de sus padres, por lo que decide hacer lo mismo que hace el bebé, comienza a pedir que le den de comer, habla sin que se la entienda  y hasta vuelve a hacerse pis encima, cuando hace tiempo que controlaba perfectamente sus esfínteres.

Sara se siente desplazada, cree que ha perdido su lugar, además le dicen que este nuevo miembro de la familia se va a quedar siempre en casa y que debe quererle, cuidarle y tratarle bien, cosa que ella no entiende, con lo que decide de manera inconsciente hacer lo que hace el bebé para llamar la atención de sus padres.

Sara comienza a tomar decisiones, en función de sus creencias erróneas ( cree que no la quieren ) y de manera inconsciente, para volver a sentirse querida, empieza a hacer las cosas que hace el bebé, llora constantemente, comienza a pedir que la den de comer, cuando ella comía perfectamente sola y además vuelve a hacerse pis por la noche para que la cambien el pañal ( al igual que hacen con el bebé) ”

Con la historia de Sara podemos entender cómo se siente Sara con la presencia de este “regalo”.

Para ella es muy difícil aceptar que la atención a la cual estaba acostumbrada recibir ahora tendrá que compartirla con alguien más. Ha creado un sistema de creencias erróneo ( creer que sus padres ya no la quieren )  para buscar atención,  pero funciona porque aunque sea para mal sus padres la atienden.

Sara podría ser ejemplo de cualquier pequeño que de repente se convierte en hermano mayor, con la diferencia que cada niño puede experimentar unas emociones u otras, pero todas ellas  normales, aunque se hayan formado bajo una creencia errónea.

Como a veces, aún con la historia de Sara, nos cuesta ponernos en lugar del  pequeño que como regalo recibe un hermanito, te voy a invitar a que te imagines, otra historia más:

Imagínate que un día tu pareja te dijera que el día “X” va a venir a casa una persona nueva a la familia y que tendrás que quererla, cuidarla, protegerla…

Llega ese día y tu pareja entra por la puerta con otra persona a la que quiere, es guapísima, graciosa y con su llegada todas las miradas van exclusivamente a ella/el. Tú quedas en segundo plano para todo el mundo. Notas como viene tu familia a conocerla, la miman, la besan, la hablan de una forma cariñosísima y mientras tanto tú quedas al margen. Tu pareja se dedica en exclusiva a ella/el, le invita a cenar, está constantemente con ella/el y no para de besarla y abrazarla.

Imagínate: ¿cómo te sentirías ante tal situación?, ¿qué pensarías de tu pareja?, ¿qué harías para recuperar la atención?

Igual ahora te resulta más fácil entender a Sara, ya que ella se sentía y pensaba exactamente lo mismo que tú en el ejemplo anterior.

Y entonces, seguramente te preguntarás y ¿qué puedo hacer?

Te invito a que tengas en cuenta lo siguiente para que tu hijo se adapte a la nueva situación de la mejor manera posible:

  • Ponte en su lugar, imaginándote las escenas que te he comentado antes, igual así logras entender cómo se siente y lo que piensa.
  • Paciencia, paciencia y más paciencia, según vaya pasando el tiempo todo se irá colocando, repítete: “todo pasa y todo llega”.
  • Involúcrale para sea tu ayudante, pídele que colabore con las tareas del cuidado del bebé (bajo supervisión y en las que consideres que puede, claro).
  • Recuerda que con sus retrocesos lo único que te está queriendo decir es: “Sólo soy un niño y quiero pertenecer”.   
  • Busca soluciones a sus retrocesos de manera conjunta, sin sermones ni haciéndole sentir mal, recuerda: tu hijo sólo buscar sentirse querido.
  • Dedícale un tiempo especial exclusivo para él, puede ser acordado por los dos o si es muy pequeño juega o haz con él aquello que sabes que le encanta.
  • Dile que le quieres y que le entiendes, ahora más que nunca necesita saber qué le amas. Díselo más que nunca, en todo momento y con cada enfado o marcha atrás.

Si aun probando estás pautas ves que tu hijo sigue sin sentirse perteneciente o conectado puedes contactar conmigo para que te asesore personalmente, solo tienes que escribirme a info@patriciacoach.com

Si te apetece puedes compartir conmigo, si tienes más de un hijo, ¿cómo recuerdas la llegada del segundo bebé en tu hogar?

Te espero al otro lado

Un Abrazo!
Patricia Coach

 

 

 

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