¿Cómo poner límites a tus hijos desde la amabilidad, la firmeza y el respeto?

¿Cómo estás?

Hoy vengo a hablarte sobre algo que suele salir de manera recurrente en los talleres que imparto, el cómo poner límites a los niños desde la amabilidad, la firmeza y el respeto.

Empiezo diciéndote que soy partidaria de los límites, ya que creo que más que necesarios son imprescindibles, el único e importante matiz es que en función de la edad de nuestros hijos considero que hay que poner más o menos.

Parece que cuando se habla de límites tendemos a relacionarlos con autoritarismo e imposición, pero desde la disciplina positiva el establecer límites tiene que ver con respeto, con tener en cuenta al otro y en definitiva, hace que podamos vivir en sociedad de una manera pacífica y democrática.

Lo importante es cómo establecer los límites y saber cuáles son los in-negociables y los que no,  para nuestra familia.

En algunas ocasiones las familias me piden un listado de normas o límites que poner a sus hijos,  un listado como tal no te puedo dar, ya que las normas de cada casa son personales y dependen de cada familia. Yo no soy quien para decirte qué vale y que no para vuestro hogar y menos si no tengo información alguna sobre vosotros y vuestra manera de pensar y sentir, pero lo que sí quiero mostrarte son los límites que para mí son inquebrantables y los que pueden ser negociables o variables en el tiempo, por si te sirven de inspiración.

En casa, como Marta tiene cuatro años, los límites no negociables son:

–              Los límites que tienen que ver con el RESPETO:

En casa nos tratamos bien y esto es para todos los miembros de la familia, es decir, no permitimos la violencia verbal y mucho menos la física, ni dentro de nuestro hogar ni fuera. Pedimos las cosas con educación y no permitimos quitarnos las cosas de las manos.

–              Los límites que mantienen la SEGURIDAD para todos nosotros,  es decir, evitamos que cualquiera de nosotros se ponga en peligro o que pueda tener un riesgo físico.

¿Y cómo decimos: NO?

Con los peques menores de tres años puedes hacerlo:

  • Supervisando, observando que lo que tiene alrededor es seguro
  • Desviando la atención y Re direccionando, por ejemplo, en vez de decirle: “no toques aquí”, puedes decirle lo que quieres en positivo: “mejor toca allí, en vez de: “no grites” le puedes decir: “habla bajito”, en vez de: “no pegues” “trátame bien”, en vez de “no cruces sola”, “cruza de la mano o a mi lado”…

Luego están los límites que establece cada familia, en función de sus circunstancias o prioridades.

Nosotras tenemos las normas de:

–              Higiene o Aprendizaje, como pueden ser: bañarse, lavarse los dientes, las manos…( en algunos hogares los peques se bañan todos los días a una hora concreta, en otros no o en una hora diferente…)

–              Convivencia, por ejemplo, comemos sentados y a la mesa, si queremos jugar nos retiramos de la mesa y si queremos comer vamos a la mesa, no comemos mientras jugamos.

–              Convivencia del adulto, en nuestra casa, por ejemplo, tenemos como norma no ver la tv entre semana, nada de dibujos ni programas para nosotros, así aprovechamos la hora de la cena que es cuando estamos para hablar de lo que nos ha pasado en el día.

Como te decía antes, es una norma nuestra, entiendo que otras familias con más hijos u otras circunstancias usen la tv como una herramienta que les ayude a mantener a los niños distraídos y no creo que sea cuestionable si es bueno o malo, es decisión de cada círculo familiar.

Otro de los temas a tener en cuenta en esto de los límites es cómo decimos que NO, si nos vamos al: “te he dicho que no y punto” con tono de superioridad o utilizamos el: “haz lo que quieras, yo ya no puedo más”.

Como casi todo en la vida, creo que en el punto medio está el equilibrio, decir un NO pero de manera calmada, decirlo una vez y acompañarlo por un: “te quiero y la respuesta es no” puede hacer que el mensaje llegue a nuestros hijos de una manera más clara, amable y firme a la vez.

Sé que habrá días, en función de cómo estemos nosotros, que se nos irá de las manos y no lo diremos como nos gustaría, no es cuestión de culpabilizarnos por ello, simplemente puede ser una oportunidad para disculparnos con nuestro hijo y mejorar para la próxima vez.

Si se pone a llorar porque le he dicho que no, cosa que es muy pero que muy probable, sólo nos queda acompañar su emoción conectando con nuestro pequeño, acariciándole, tocándole  y diciéndole, por ejemplo,: “ veo que estás enfadado,  te entiendo, te quiero y la respuesta es no”.

No hace falta repetir y repetir hasta la saciedad el no, con una vez es suficiente, cuando no es negociable no hagamos que ese momento se alargue, “simplemente” seamos firmes y amables.

Depende de la edad de nuestros hijos, ellos también podrán formar parte de las normas de la casa.

En las reuniones de familia se puede tratar qué límites poner y llegar a acuerdos, así tendremos en cuenta a cada miembro del hogar y al haber formado parte todos de las decisiones serán más fácil de cumplir esas normas.

La semana que viene te hablaré sobre cómo establecer las reuniones familiares en casa, por si te apetece saber cómo incorporarlas en tu hogar.

Hasta entonces, si quieres que te asesore de manera personalizada, sólo tienes que escribirme a info@patriciacoach.com y te acompañaré en la crianza/educación de tus hijos desde la amabilidad, la firmeza y el respeto mutuo.

¡Un Abrazo ¡

Patricia Coach

Comments

  1. Raquel

    ¡Hola!
    Me encantan tus consejos. Un pensamiento que a mí también me ayuda es preguntarme si merece la pena la posible rabieta que vaya acompañada al límite. Eso me hace darme cuenta de si el límite es importante o si me estoy dejando llevar por la inercia de controlar de más.
    Por ejemplo, cuando le pongo crema a él le gusta coger el bote también y meter el dedo. Yo le dejo explorar hasta que quiere intentar cosas que no le permito como manchar la ropa o llevárselo a la boca. Evidentemente él, que está a punto de cumplir dos años, no entiende esos límites y se enfada.
    Yo respeto y trato de acompañar su enfado pero tengo claro que la crema no se puede utilizar en la ropa ni se puede llevar a la boca.

    1. admin

      Gracias por compartir tus experiencias, Raquel.
      Nos sirven a todos 😉
      Un Abrazo!!

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